En el mundo de las MMA, el irlandés Conor Mcgregor es una de las figuras más llamativas y rutilantes, sin embargo detrás de las luces hay un camino de superación, de entrega y de varias pequeñas historias para llegar al lugar que hoy ocupa y derribar, al menos parcialmente, el mito de celebridad y divismo que lo rodea. En ese recorrrido, su esposa, Dee Devlin, ha sido un pilar fundamental para sostenerse mutuamente y más aún luego de tener un hijo juntos en las últimas semanas.

Harry’s Christening Day!

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“Ella me salvó la vida. No estaría haciendo esto si no fuera por ella

La relación arrancó hace un largo tiempo, casi nueve años, cuando no existía el auguruoso presente y los sueños de ser una leyenda de las MMA recién comenzaban a germinarse. “Vivíamos en Irlanda, a 30 kilómetros de Dublín, en un departamento de renta con el sueldo de desempleado de 188 euros”, contó el irlandés en una entrevista. “Mi novia ha estado ahí desde el principio. Ella me ha ayudado a lo largo de esta carrera. Si no fuera por ella, probablemente yo no estaría donde estoy ahora”, aseguró la estrella. Dee no solo lo acompañana al gimnasio y escuchaba todos los sueños del luchador, también le insirtía en que no se aleje de la conducta de entrenamiento y que nunca deje de esforzarse. “Ella me salvó la vida. No estaría haciendo esto si no fuera por ella, eso seguro”, admite hoy el, a los 28 años y con un presente inmejorable.